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lunes, 19 de noviembre de 2012

Se tambalea la reforma contributiva


La puesta en vigor de las fases futuras de la reforma contributiva y el alivio prometido al bolsillo de miles de contribuyentes boricuas está en remojo.
La administración entrante buscará conocer hoy, lunes, cuando el Departamento de Hacienda se siente ante el Comité de Transición, si el gobierno saliente cumplió con las tres condiciones necesarias para que la Reforma Contributiva continúe con vida.
“Si esos tres índices que establece la ley no se dan, la misma ley provee para que no se activen (las siguientes fases de) la reforma”, advirtió ayer Ingrid Vila Biaggi, copresidenta del Comité de Transición Entrante.
“Injusto sería que quede planteado en un futuro que la Reforma Contributiva no se dio cuando entró el nuevo gobierno (de Alejandro García Padilla) en funciones cuando desde que se concibió (esa ley se conocía que) era muy difícil alcanzar esos índices”, abundó Vila Biaggi.
La Ley 1 de 2011, conocida como Código de Rentas Internas, establece en la Sección 6100.03 –Pruebas de responsabilidad fiscal– que para la continuación de la Reforma Contributiva se necesita que a julio de 2013 se cumplan tres criterios.
El primero de esos criterios es que la proyección de ingresos netos al Fondo General deben ser igual o mayor a $9,250 millones. Los otros dos criterios para que la reforma pueda seguir su curso son que el gasto del Fondo General debe ser igual o menor al 99% de la proyección de ingresos y que la economía debe crecer 1.5%.
La propia ley especifica que, “de no cumplirse las mismas (criterios o pruebas de responsabilidad), los alivios contributivos adicionales para el año aplicable no entrarán en vigor y su efectividad se pospondrá hasta aquel año en que las pruebas fiscales se cumplan”.
Panorama incierto
Economistas entrevistados por El Nuevo Día coincidieron en señalar que, a tenor con los números que han comenzado a fluir en el proceso de transición, el futuro de la Reforma Contributiva es incierto.
Recordaron que la propia Junta de Planificación (JP) admitió el viernes que la economía de Puerto Rico crecerá, en términos reales, un 0.4% en el año fiscal 2011-2012 –que recién concluyó en junio– y apenas seis décimas, o sea, 0.6% en el año fiscal en curso. La ley establece que el crecimiento debe ser de 1.5%.
“Queremos ver la posibilidad real de que esos índices económicos que se establecieron se puedan dar. De darse esos tres índices, entra en vigor la Reforma Contributiva impuesta por ellos. De no darse esas instancias, entonces no se da. Y queremos establecer claramente cuál es el panorama real, cuál es la viabilidad de la reforma”, dijo Vila Biaggi.
“Disciplina fiscal”
El secretario de Estado, Kenneth McClintock, señaló que esos tres indicadores pueden lograrse, pero representa un “reto” para el gobierno entrante, el cual tendrá que mantener una “disciplina fiscal”.
“Quiere decir que no puedes llegar y que te encontraste con una jauja, que puedes estar nombrando personal a todo lo que da, que puedes estar dando aumento de sueldo a todo lo que da. Hay que mantener el presupuesto balanceado. Se tienen que seguir congelando algunas de las plazas que quedan vacantes”, indicó.
Aseguró que “es lograble” alcanzar para julio próximo que la economía crezca hasta 1.5%, aun cuando ahora está en .6%, según la JP. “Tienen que proponer cosas adicionales”, precisó el funcionario cuando se le insistió sobre cómo se podría alcanzar esa meta en tan corto tiempo.
Si no se logra, los ciudadanos no verán las reducciones contributivas prometidas, reconoció McClintock.
¿Por qué su administración no logró lo establecido en la reforma?, se le preguntó.
“Requiere disciplina e inventiva, que el Gobierno busque la manera en que se pueda incentivar la economía como lo hemos estado haciendo”, respondió.
Pero ¿estos índices se establecieron para que un nuevo Gobierno no los pudiera cumplir y no continuara con la Reforma Contributiva?
“Primero, nosotros no estábamos planificando que hubiera un nuevo Gobierno... le corresponde al nuevo Gobierno luchar para lograr eso”, puntualizó.
LAS TRES CONDICIONES QUE SE TIENEN QUE CUMPLIR ANUALMENTE
Según el Código de Rentas Internas, estas variables tienen que materializarse para que inicien los cambios contributivos a partir del 1 enero de 2014.
1. Prueba de ingresos netos al Fondo General. La proyección de ingresos netos al Fondo General, según certificados por el secretario de Hacienda, deberá ser igual o mayor a:
a. $9,250,000,000 para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2013
b. $9,350,000,000 para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2014; y
c. $9,450,000,000 para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2015.
2. Prueba de gastos del Fondo General. La proyección de gastos del Fondo General, según certificados por el director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto deberá ser igual o menor al:
a. 99% de la proyección de ingresos netos al Fondo General certificada por el secretario de Hacienda para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2013; y
b. 98.5% de la proyección de ingresos netos al Fondo General certificada por el secretario de Hacienda para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2014 y para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2015.
c. En el año que se logre el cumplimiento con las pruebas fiscales, el diferencial de 1% entre ingresos netos y gastos del Fondo General en el caso del año fiscal que comienza el 1 de julio de 2013 y el 1.5% de diferencial en el caso de los años fiscales que comienzan el 1 de julio de 2014 y el 1 de julio de 2015, será depositado en los fondos de reserva del Gobierno de Puerto Rico e incluido en dichas partidas en el presupuesto del Fondo General.
3. Prueba de crecimiento económico. El crecimiento del producto bruto real de Puerto Rico, según certificado por el presidente de la Junta de Planificación deberá ser igual o mayor a:
a. 1.5% para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2013;
b. 2% para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2014; y
c. 2.75% para el año fiscal que comienza el 1 de julio de 2015

domingo, 11 de noviembre de 2012

Wall Street wait and see on AGP

America’s $3.7 trillion municipal bond market is keeping a wary on Puerto Rico’s fiscal course after this week’s election ushered in a new governor and ousted an incumbent who had earned credit on Wall Street for tough decisions.
The Popular Democratic Party’s Alejandro García Padilla (AGP) edged out New Progressive Party Gov. Luis Fortuño by a 47.8 percent to 47 percent margin in a vote that also saw the PDP capture control of the island House and Senate.
Fortuño, a statehood advocate and national Republican, had earned a reputation on the bond market as a pro-business reformer who took tough decisions, such as paring as many as 30,000 public workers, to address Puerto Rico’s chronic fiscal woes.
García Padilla, a freshman PDP senator and national Democrat, remains a largely unknown entity on Wall Street, where analysts are looking for signs on how he will steer the island economy and try to shore up its public finances.
One avenue of concern is whether García Padilla will stick with the Fortuño administration’s strategy of using public-private partnerships (P3) as an avenue to carry out highway and airport upgrades that the cash-strapped government cannot afford.
The P3 program for major tollroads and the Caribbean’s busiest airport earned high marks from analysts and U.S. institutional investors, who hold much of Puerto Rico’s $52 billion of high-yielding, tax-supported debt, and been touted as a model.
García Padilla has been critical of the huge airport deal, but hasn’t signaled that he will scrap the plan, which remains under final review by the Federal Aviation Administration and could be cleared before he takes office in January.
“We know little about the intended financial policies of the incoming governor, and this uncertainty is a credit negative for bonds,” debt analyst and Janney Capital Managing Director Alan Schankel said in a Reuters report.
The Wall Street Journal and other media outlets have been reporting about investor anxiety leading up to the election, pointing to the fact that Puerto Rico’s triple tax-exempt debt has been outside a recent price rally in U.S. municipal bonds.
“A return to borrow-and-spend philosophies would jeopardize Puerto Rico’s bond ratings and threaten market access,” Richard Larkin, senior vice president at Herbert J Sims & Co, said in a commentary.
García Padilla reiterated in a post-election interview that he would maintain his platform of job creation. He has pledged to create 50,000 new jobs during his first 18 months in office.
“We will take care of the debt through a reduction in spending and an increase in wealth,” García Padilla said. “Resources will go to create jobs, and that’s how the economy will grow.”
The governor-elect also plans tax breaks and incentives such as wage subsidies to encourage hiring by small businesses and entrepreneurs.
“You will be seeing a new budget and priorities. We will have to see what he does,” MacKay Shields Senior Managing Director John Loffredo said in a Reuters report.
Meanwhile, pressing issues including Puerto Rico’s public pension crises are keeping bond investors and analysts on edge amid signs that Fortuño’s efforts have helped Puerto Rico’s economy and finances turn the corner after a six-year recession.
“The market’s indicating that time is running out for Puerto Rico to remedy itself,” said Dan Heckman, senior vice president at U.S. Bank Wealth Management. “Puerto Rico has huge fiscal challenges. Frankly, it doesn’t matter who's elected; they will be faced with those challenges. They need to just not walk in the right direction. They need to start running in the right direction.”